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No me entregues a la voluntad de mis enemigos

En este día el texto para tu inspiración es:
“No me entregues a la voluntad de mis enemigos; porque se han levantado contra mí testigos falsos, y los que respiran crueldad.” Sal.  27:12.

Que hay enemigos ocultos a lo largo de la vida, no es una paranoia. Es una realidad. Quizá en este exacto momento, tú estás siendo víctima de las artimañas de tus enemigos. Nunca subestimes al enemigo, por insignificante que parezca. Creer que un enemigo pequeño no puede alcanzarte, es tan necio como creer que una chispa no puede causar un incendio.

La oración de David no es: “Que no me los encuentre en mi camino”. Orar de esa manera, sería igual que pedirle a Dios que “no haya sol o lluvia”. El sol y la lluvia son realidades de la vida y Dios “…hace salir su sol sobre malos y buenos, y hace llover sobre justos e injustos”.* Mientras vivamos en este mundo, aun andando en los caminos de Dios, o quizá por causa de eso, tú encontrarás enemigos gratuitos, tratando de destruirte.

La palabra enemigo, en hebreo tsar, aparece 106 veces en el Antiguo Testamento y se refiere a los que “sienten hostilidad contra ti”. El mismo David afirma: “Mis enemigos están vivos y fuertes, y se han aumentado los que me aborrecen sin causa”.**

En el salmo de hoy, David acepta la realidad de sus enemigos, pero le súplica a Dios que no lo deje caer en manos de ellos. La promesa divina no es que tú no tendrás enemigos, sino que ellos no prevalecerán.

¿Cómo actúan los enemigos? Usan la más venenosa de las flechas: La palabra. Tuercen la verdad, difaman, acusan, inventan falsos testimonios. El mejor remedio es una conciencia limpia, ante Dios y ante los hombres. Teme a tu enemigo solo cuando él comienza a tener razón. Entonces, para, reflexiona y, si es necesario, pide perdón y corrige el rumbo de tus actitudes. De esta forma es como los hijos de Dios lidian con las intrigas.

El salmista tenía la conciencia limpia, por eso dice para sí mismo: “Aguarda a Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; sí, espera en Jehová”.***

Parte hoy para la lucha de la vida con la confianza depositada en el Dios que nunca falla. Marcha con la cabeza levantada, mirando a los ojos de las personas. No tengas miedo. No huyas. No retrocedas. Tú tienes un objetivo. Ve y corre detrás de él. Pero ora como David: “No me entregues a la voluntad de mis enemigos; porque se han levantado contra mí testigos falsos, y los que respiran crueldad”.
*Mat. 5:45.       ** Sal. 38:19.   *** Sal. 27:14.

Alejandro Bullón
www.MinisterioBullon.com

Un jefe que lo sabe todo

Todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís. – Colosenses 3:23-24.

Alejandro Magno, antiguo rey de Macedonia, fundó el inmenso imperio griego que se extendía hasta la India. Era un jefe militar especialmente amado por sus soldados. Pudo obtener sacrificios extraordinarios de parte de ellos, pues permanecía cerca de su ejército aun en los más mortíferos combates. Por la historia se sabe que el más modesto de sus soldados estaba seguro de que Alejandro podía verlo en el combate y esta certeza le daba aliento.

El cristiano tiene cerca de sí a alguien mucho más grande que Alejandro. Es Jesús mismo, quien murió en la cruz para que creyendo en él fuésemos salvos.

En Juan 1:45-50 leemos la historia de Natanael. Felipe le anunció que había hallado al Mesías: Jesús, el hijo de José, de Nazaret. Natanael preguntó: –¿De Nazaret puede salir algo bueno? Felipe le contestó: –Ven y ve. Cuando Jesús vio que Natanael se acercaba, dijo: –He aquí un verdadero israelita, un hombre realmente sincero. Extrañado, Natanael repuso: –¿De dónde me conoces? Jesús le respondió: –Antes que Felipe te llamara, cuando estabas bajo la higuera, te vi. Entonces Natanael exclamó: –Maestro, tú eres el Hijo de Dios… Jesús le respondió: –¿Porque te dije que te había visto bajo la higuera, crees? ¡Cosas mayores que éstas verás!

Jesús nos ve a todos, sea cual sea el lugar en donde estemos y conoce toda nuestra historia. ¡Aceptémosle como nuestro Salvador y Señor!

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Cortesía de www.labuenasemilla.com.ar

Guarda mis mandamientos y vivirás

No hay nada mejor que empezar el día con un pensamiento bíblico. Escogí hoy Prov. 7:2.
“Guarda mis mandamientos y vivirás, y mi ley como las niñas de tus ojos.”

La primera vez que visité Suiza, tenía apenas 19 años. Fui para participar de un congreso mundial de jóvenes. En aquella ocasión conocí la ciudad de Montreux, en la Suiza francesa. Me impresionó su paisaje deslumbrante, y nada más. Pero, un día leí que hoy Montreux llegó a ser una ciudad famosa por causa de la Clínica La Prairie, que afirma tener el poder de retardar el envejecimiento y que recibe a millonarios y gente famosa de todo el mundo. La verdad es que el ser humano haría cualquier cosa para prolongar la vida. Pagaría cualquier precio y recorrería cualquier distancia.

El proverbio de hoy presenta el secreto de una vida larga y feliz desde el punto de vista divino. “Guarda mis mandamientos y vivirás”, dice. Al mencionar los mandamientos y la ley, Salomón no está hablando exclusivamente de los diez eternos principios presentados en Éxodo 20, sino que se refiere a la Torah, que contenía todas las enseñanzas del Pentateuco e incluía además leyes de higiene, alimentación y convivencia comunitaria.

Guardar, en el sentido pleno de la lengua hebrea, significa atesorar. David, usando la misma expresión, dice: “En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti”.* Los principios establecidos por Dios deben ser conservados en el cofre del corazón y, a partir de ahí, inspirar todos los procedimientos de la vida. El ser humano que sigue estos principios tiene paz, porque tiene una conciencia tranquila, y tiene una vida larga porque el respeto a los consejos divinos le garantiza seguridad. No solo vive más, sino también mejor. Vive con calidad de vida.

La Clínica La Prairie, entre los diversos tratamientos antiarrugas, tiene una aplicación que consiste en el paso de una corriente eléctrica a través de electrodos de oro, sobre la piel del rostro. Un lujo de esos solo se lo pueden permitir las personas de mucho dinero.

Tal vez tú nunca pases dos semanas en esta clínica, pero con seguridad puedes apoderarte del proverbio de hoy. Puedes abrir el corazón y hacer de él un cofre para atesorar las recomendaciones de Dios y andar en sus caminos. Los resultados están garantizados. La revista National Geographic en su edición de noviembre de 2005, afirma que las personas con esperanza y que siguen los principios bíblicos, tienen posibilidades de vivir más. Por eso, “guarda mis mandamientos y vivirás, y mi ley como las niñas de tus ojos”.

‘Sal. 119:11.

Por Pr. Alejandro Bullón
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Porque no me afrentó un enemigo

Sal. 55:12 dice:
Porque no me afrentó un enemigo, lo cual habría soportado; ni se alzó contra mí el que me aborrecía, porque me hubiera ocultado de él.”

Absalón, el hijo rebelde de David, avanzaba con sus ejércitos en dirección ‘ *a Jerusalén. El rey amaba la ciudad y sabía que si se quedaba allí para enfrentar al enemigo, la ciudad de Jerusalén sería destruida. De modo que, guiado por el buen sentido, inició la retirada.

“David subió la cuesta de los Olivos; y la subió llorando, llevando la cabeza cubierta y los pies descalzos. También todo el pueblo que tenía consigo cubrió cada uno su cabeza, e iban llorando mientras subían. Y dieron aviso a David, diciendo: Ahitofel está entre los que conspiraron con Absalón”.*

Ahitofel había sido hasta entonces miembro prominente del consejo real de David. El rey confiaba en él y su tristeza aumentó al sentirse traicionado por un amigo.

Toda traición es dolorosa, y cuando el traidor es alguien en quien tú confías parece que el suelo tiembla bajo tus pies. No hay peores enemigos que aquellos que se fingen amigos. Porque ellos te conocen y saben cuáles son tus puntos frágiles.

Observa la tristeza del rey: “Sino tú, hombre, al parecer íntimo mío, mi guía y mi familiar; que juntos comunicábamos dulcemente los secretos, y andábamos en amistad en la casa de Dios”.**

Es asombroso saber que Ahitofel congregaba con David en la misma iglesia. También existen traidores en la iglesia, entre los que dicen ser cristianos. Asusta, pero es real. Hay personas que nunca permiten que el evangelio trabaje en su corazón, que viven un cristianismo teórico, de fachada, pero el corazón nunca fue convertido.

El fin de Ahitofel fue triste. Acabó traicionándose a sí mismo. Se suicidó. La amistad es algo tan sagrado que el mismo Señor Jesucristo dice que es nuestro Amigo. Pero el traidor, por conveniencia, por envidia, o simplemente por maldad, pisa la tierra sagrada de la amistad para corromperla con la traición.

Si tú fuiste herido por la actitud desleal de un “amigo”, pídele a Dios que te quite la amargura del corazón. Administra la traición con altruismo. Aprende a perdonar. Jesús aceptó que el traidor Judas participara de la última cena con él. No lo condenó. Dejó que la propia vida se encargase de cobrarle el precio de la traición.
2Sam. 15:30,31.    “Sal 55:13, 14. 203

Alejandro Bullón
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Codicia el impío la red de los malvados

Lo mejor que puedes hacer es empezar el día meditando en Prov. 12:12.
“Codicia el impío la red de los malvados; mas la raíz de los justos dará fruto.”

La versión de la Biblia en portugués dice en forma más enfática: “El perverso quiere vivir de lo que cazan los malos, pero la raíz de los justos produce fruto”. Para entender el mensaje de hoy es preciso recordar que en la Biblia, el hombre justo es aquel que busca compañerismo diario con Jesús y sigue sus consejos. Jesús es la persona Justicia. Separado de él nadie puede ser justo. Aquel que escoge sus propios caminos y vive sin tomar en cuenta los consejos divinos, es llamado perverso. Perversión es la distorsión del bien. La persona puede pensar que está siguiendo el bien y, no obstante, pervirtió el camino.

Según la declaración de Salomón, el perverso “quiere vivir de lo que los otros cazan”. Es decir, ambiciona, desea, sueña con las cosas listas. No está dispuesto a pagar el precio, ignora que el éxito es un proceso, y no una meta. Tú eres feliz mientras creces, no porque ya llegaste allá.

Ninguna victoria auténtica y prefabricada, ningún éxito real es el resultado de una fórmula mágica. El perverso prefiere seguir el camino fácil. Quiere la caza lista. De algún modo consigue dinero, confort, un buen auto y una buena casa. Si es posible comprar conciencias, es fácil pagar el precio.

El camino de los justos es diferente. El texto dice: “la raíz de los justos dará fruto”. Planta hoy un retoño de naranjo y observa. Tarda en progresar: Desde que lo plantaste hasta que el naranjo produzca frutos, pasan más o menos cuatro años. Pero el fruto es dulce, porque es el resultado de un proceso natural.

La vida es así. El justo espera. Las cosas buenas no acontecen de un día para el otro. Es necesario plantar, trabajar y esperar en Dios.

¿Cuál será tu actitud en este nuevo día? ¿Saldrás confiando en tu capacidad profesional y en tu habilidad para los negocios? O antes de salir, ¿pedirás la dirección divina y someterás a Dios todos tus proyectos?

Haz de este día un día de victoria, de justicia y de dependencia divina. No pierdas la fe, aunque tengas motivos de sobra para abandonar todo. Espera en el Señor, porque: “Codicia el impío la red de los malvados; pero la raíz de los justos dará fruto”.

Alejandro Bullón
www.MinisterioBullon.com